Sistema operativo para restaurantes
La mesa, WhatsApp, tu tienda web y el teléfono entran al mismo sistema. Tus meseros cobran, tu cocina ve, tu inventario baja solo y tu caja cuadra sola.
Un precio fijo al mes. Sin comisión por venta.
Da igual por dónde entró el pedido. Se cocina igual, se cobra igual y cuenta igual en tu reporte.
Lo que casi nadie a este precio hace
Cargas tus recetas una vez. A partir de ahí, vender una pizza descuenta la masa, la salsa y el queso. Nadie captura nada.
Se vendió
Bajó de tu almacén
Cuando un ingrediente se acaba, el platillo se marca AGOTADO en el iPad, en WhatsApp y en la web al mismo tiempo. Deja de venderse solo.
Pides, autorizas y recibes contra la orden. Si llega distinto a lo que pediste, la diferencia se convierte en una tarea con el número — no desaparece en silencio.
Cada semana revisamos tus últimas 8 semanas de consumo real y te proponemos el mínimo y el punto de reorden. Tú lo aceptas, lo ajustas o lo rechazas.
Lo que antes eran tres proveedores y ninguno se hablaba.
Tus meseros trabajan desde un iPad. Plano de mesas con colores de estado, cuentas abiertas, transferencias entre meseros y cobro sin papel.
Una pantalla, no una impresora. Cada estación —cocina, barra, expo— ve nada más lo suyo.
Efectivo, tarjeta, transferencia y monedero — y varios en una sola cuenta. Usa la terminal que ya tienes, con tu banco.
Cada empleado entra con su PIN de seis dígitos. Cada movimiento queda con nombre y hora.
Sin hardware propietario
Provecho vive en el navegador. No hay equipo que comprarnos, ni terminal obligatoria, ni caja registradora rentada que se quede muerta el día que te vayas.
El punto de venta abre en el navegador. Si la tablet prende y navega, sirve.
Una tablet vieja, un monitor con mini PC, o la tele que ya está colgada. Lo mismo para la pantalla de recolección del lobby.
Imprime por el diálogo normal del sistema. Sin drivers nuestros, sin impresora de marca obligada.
No te movemos de banco ni te cambiamos la terminal. Cobras como ya cobras y Provecho registra el pago.
El que traes en la bolsa. No hay app que instalar en la tablet ni en el teléfono.
Nadie se queda amarrado a nosotros por el hardware. Es tuyo desde el principio y sigue siendo tuyo después.
Provecho sigue vendiendo. El iPad pinta desde su memoria y guarda cada movimiento en cola. Cuando vuelve la señal, sincroniza solo.
Esto no es un modo de emergencia que activas. Es cómo está construido el punto de venta desde el primer día, porque aquí el internet se cae de verdad.
Sin conexión · 20:41
4 movimientos en cola. Se envían solos al volver la señal.
Desde tu celular, donde estés
Siete reportes vivos y un pulso de “hoy hasta ahorita”. Sin llamar, sin esperar al cierre, sin depender de nadie.
Comida %, mano de obra % y costo primo, contra el mismo periodo anterior.
Tiempos de cocina, rotación de mesas y consumo promedio.
Ventas del día, propinas y conteo de caja.
Qué días y qué horas te dan dinero, en mapa de calor.
Estrellas, caballos de batalla, rompecabezas y perros.
Ventas por mesero, propinas y horas.
Cancelaciones, cortesías y descuentos — y quién los hizo.
La bandeja del gerente. Todo lo que necesita un humano, en un solo lugar.
Treinta minutos. Cargamos tus platillos reales y operamos el sistema frente a ti — el pedido por WhatsApp, la cuenta en el iPad, la cocina y el cierre.
Sin compromiso. Sin contrato forzoso.